Si ahí esta instalada en tu cabeza
si ahí esta en mi cabeza,
te punza, te punza, te espina,
te dice si hacerlo o no,
te dice si es bueno o malo.
Y los deseos más acariciables
y aquellos que son alcanzables
te pegan en la cabeza y retumban
ahí dentro donde crecen cada día más.
Aquellos que nunca deben ser
y que se convierten en pecados temibles,
que golpean en las paredes del cuerpo
como pequeños abejones en mayo,
te condenan poco a poco al fuego,
ese tan temible que viene de adentro.
Entonces porque han instalado
al factor de la famosa confusión,
y a la terrible curiosidad,
¿tan fuertes podemos ser?
¿tan fuerte podré ser yo?
Acaso lo prohibido se hizo
para provocar al cuerpo,
para que la carne luche con ella,
para volver loco al cerebro.
Para ir y venir sin destino alguno
por aprender que cosas y soñar otras,
sentir correr adrenalina por la sangre
para que después se convierta en veneno.
Espirales veo flotar por el aire
están hechas de humo blanco,
espirales que pronto se desharán
en partículas diminutas sin poderlas recordar.
Espirales que se convertirán en veneno
recorriendo las venas y la piel por dentro,
haciéndolas tan secas como el heno,
tan muertas, tan inertes de adentro.
Espiral de pecados intensos,
de indebidas acciones
de conflictos y culpas,
de ella depende el sueño,
es la espiral de la conciencia.
Por Johanna Picado