Bueno aquí de nuevo, pero esta vez acompañada por un poeta, un poema parecido a Romeo y Julieta del Siglo XXI, con libertad de expresión jajaja, cuando lo lean imaginense esa escena él habla y ella contesta, ella habla y él contesta, este es nada más y nada menos que el resultado de un experimento de escribir a duo con un buen amigo, que lo disfruten
Café 13 kb
Con los brazos confundidos
intentamos desvestir la tarde con un café.
Pero no es fácil ahogar la ciudad en tus ojos,
no es fácil romper un atardecer
endulzando una tan sólo una taza de café.
No es fácil olvidarme de ese olor,
de esas tardes empapadas de azúcar,
ni de todas estas tontas excusas
para verte sentado junto a mí.
Cómo convencernos
de dejar de hacer fila en una mesa
con tu rostro empujando mi boca contra la pared.
Cómo no querer que tus manos
se deslicen debajo de la mesa ,
debajo de la falda
y que el aroma de la taza de café
me despierte el alma
y me incite a arrancarte un beso.
Que el café no será necesario para
despertar toda la piel bajo tu falda,
sólo es la magia que se aprovecha
de la tarde para endosarnos
una noche entera en la boca.
Y cada segundo que pasa quiero un beso,
quiero la ropa tirada en el suelo
y cobijarme con tus labios tibios y desordenados.
Que tu blusa sea una ventana vencida
sobre el piso de la habitación,
y que tu lengua se deslice violentamente
por el hambre de mi cuerpo,
que tan solo buscamos dejar las paredes
con un graffiti de nuestro sudor en plena huida.
Que tan solo buscamos uno en el otro
a los deseos que corren por el cuerpo
como niños traviesos,
como ángeles al fin despiertos,
sacando los pecados de la espalda,
queriendo ver estrellas en un techo cerrado,
queriendo ver las almas en una gota de saliva.
Volando con alas que nos han sido rotas
pero que de este paseo corpóreo
aún así no queremos perdernos,
que tu sudor me completa las alas
y parece no alcanzarnos
para lavarnos la sed y eso,
eso en el fondo es lo que buscamos.
Lo que buscamos en una taza de café,
en tus excusas y en las mías,
aunque mi vida ya no sea mía y
la tuya ya no sea tuya,
ni tu libertad sea tan libre
ni la mía tampoco,
todo esto pensé cuando intentamos
ahogar la tarde con un café…
Todo eso nos callamos cuando intentamos
ahogar la tarde con una taza de café…
Por Johanna Picado y F. Gutierrez
